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Antes de escribir código diseñé todo en Figma: paleta, tipografías (Sora, Geist y Geist Mono), componentes y pantallas de escritorio y móvil. El código copia esos tokens; no inventa colores.
El conejo se modeló en Blender como una figura de vinilo y se renderizó por capas (cabeza, orejas, ojos, brazos) y por poses. En la web se anima en 2D: parpadea, respira, sigue el puntero y baila. No hizo falta Three.js: el aspecto 3D viene del render, no del navegador.
La decisión que más cambió el diseño llegó después de la primera versión: en escritorio ninguna pantalla hace scroll. Todo cabe en la altura de la ventana y lo largo se desplaza dentro de su panel. Sobre mí y Contacto pasaron a ser discos en la barra que, al pulsarlos, bajan a un tocadiscos. En móvil, esas dos páginas sí desplazan la vista completa cuando no caben.

